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Othón Téllez

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Por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla (Fotografía: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla ) - Entrevista publicada en la revista PLAYERS of life

Con gran entusiasmo y pasión por la cultura de nuestro país, Othón Téllez ha dedicado casi toda su vida a la creación y la promoción cultural de las nuevas generaciones. Originario del Distrito Federal, realizó sus estudios en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabados, La Esmeralda, misma que actualmente dirige con orgullo.

¿En qué momento se dio cuenta de que quería dedicarse plenamente a esta carrera?

Creo que desde el momento en que elijes una carrera como acción profesional, automáticamente tomas esa decisión. Para mí sí era muy importante, porque estaba estudiando al mismo tiempo Artes Plásticas y Filosofía y Letras en la UNAM. La segunda carrera me interesaba por su análisis de las problemáticas de la estética y los fenómenos humanos, pero cuando entré en contacto con el arte, me di cuenta de que es un universo mucho más amplio y complejo de significaciones que me llamaba la atención de manera más completa.

¿A qué disciplinas artísticas se dedica actualmente?

Más que nada a la pintura, en especial de formato mayor, al dibujo a gran escala y a la gráfica; concretamente la litografía. Aunque las pasiones que he tenido han sido diversas, ya que he estado vinculado también con la música, la danza, el teatro y el cine, en otros momentos de mi proceso.

¿Cuál es la pasión de Othón Téllez?

Existen tres grandes pasiones dentro de mi profesión, una de ellas es mi trabajo pictórico, que es a lo que más tiempo le dedico desde hace aproximadamente 36 años; otra muy fuerte es la promoción cultural, sobre todo hacia los jóvenes creadores; y la tercera, que espero nunca abandonar, es la docencia, que se convierte en la pasión de transmitir a otros lo que uno sabe. Esto es lo que me gusta y sé hacer, mi contribución para acrecentar el movimiento artístico y cultural en mi país.

¿Qué tan sencillo o complicado resulta ejercer la promoción cultural en México?

Creo que ha habido etapas, me atrevería a decir que en la etapa donde muchos de mi generación nos formamos, en los setenta, era una de las más complejas, pues no se creía en los promotores culturales, que eran improvisados. Considero que la segunda etapa fue entre los ochenta y noventa, donde se empezó a ver un poco más de preocupación por generar redes de promotores culturales. Y la última etapa, de los noventa a la actualidad, ha sido muy rica, ya que existe una muy buena disposición para capacitarse, adquirir herramientas y profesionalizarse, lo cual me atrevo a pensar que generará una cuarta etapa, en la que se logre un nivel más sólido de los promotores culturales. Además, debido a la riqueza cultural de nuestro país, necesitamos que se especialicen y no quieran abarcar mucho campo.

Desde su punto de vista, ¿las artes plásticas son una buena elección como carrera profesional?

Es una buena elección no sólo desde mi punto de vista, sino de varios economistas que ya han estudiado esta actividad. Desde la década de los noventa la UNESCO, después de analizar con mucho detalle qué tanto reditúa la cultura a la economía de los países, demostró que es muy fuerte. En estadísticas publicadas en México por el economista Ernesto Piedra, se menciona que entre 6 y 7% del PIB proviene de actividades culturales, como música, cine, teatro y pintura, entre otras.

¿Cómo le ha resultado a Othón la experiencia de dirigir una de las escuelas más importantes de arte en México?

Para mí tiene dos vertientes, una muy melancólica y personal, porque es mi alma máter, por lo tanto, es un orgullo estar actualmente al frente de ella, y otra porque representa un gran reto que me he trazado al analizar en pleno inicio del siglo XXI, distinguiendo los elementos que puedo aportar para que la educación de las artes plásticas sean más contemporáneas, tratando de poner en sintonía a la enseñanza de la plástica y las artes visuales de mi país, con el entorno de todos los estudios universitarios a nivel internacional, en lo cual creo que vamos por muy buen camino.

De los reconocimientos que ha recibido a lo largo de su carrera, ¿cuál ha sido el más significativo, tanto profesional como personalmente?

Son varios, pero sólo voy mencionar los polos: por un lado está el Premio Nacional de Dibujo que me otorgaron en 1990, porque el hecho de que en un certamen me reconocieran como el mejor dibujante de mi país, grandes jurados —entre ellos Luis Nishisawa, para mí es muy importante; y otro fue el que me dio la cultura lacandona en una experiencia de trabajo de año y medio, este reconocimiento no está escrito en papel ni en una medalla, sino en frutos concretos, ya que estuve trabajando con ellos como promotor cultural en el ámbito de la mercadotecnia para sus productos y hoy, cuando me encuentro en un museo de cualquier parte de México donde se ofrece algún producto hecho por lacandones, obtengo un reconocimiento permanente, porque quiere decir que el trabajo que estuve realizando ahí dio, y sigue dando frutos en estos terrenos.

¿Qué nos recomendaría tanto a los espectadores para saber apreciar los trabajos, como a los productores de obras de arte, para saber ofertarlas?

A los espectadores primeramente les recomendaría que se liberaran de prejuicios, es decir, que reconocieran que el fenómeno del arte siempre va a ser muy contemporáneo, trasgresor y novedoso, por lo tanto, tenemos que estar abiertos a los nuevos lenguajes; normalmente siempre caemos en el prejuicio de añorar lo pasado, pero hay que abrirse a las cosas nuevas. Otra sería acercarse al arte no sólo esperando belleza y entretenimiento, ya que este tipo de productos tienen muchas significaciones más, como ironía, fealdad, elementos grotescos, tragedia y comicidad, por mencionar algunos, además de que nos brinda la oportunidad de ser mejores pensadores. A los profesionales del arte les comento que se hace cada vez más necesaria la profesionalización, por lo tanto, les recomiendo que no se queden nada más con la formación que tuvieron en las aulas, sino que se actualicen constantemente, manteniéndose en sintonía con las numerosas y nuevas manifestaciones de arte que están surgiendo.

 
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